Creador de todas cosas,
consuelo de aquellos que,
arrepentidos de sus pecados,
cruzan el tempestuoso mar de la existencia.
Arca preciosísima que encierra para los buenos,
tesoros de amor y bienaventuranza,
a ti vuelve mi alma en este instante feliz
que consagro a dar principio a la santa novena,
en honor de tu amado evangelista San Marcos,
suplicándote,
que por méritos de la pasión y muerte
de Aquel en que tienen todas tus complacencias
y por los del gloriosísimo San Marcos,
que logró la dicha de ser intérprete y confidente
del Príncipe de los Apóstoles,
me haga saborear el fruto que aspiro a conseguir
por medio de este piadoso ejercicio,
si fuere de vuestro agrado;
así como el perdón de mis culpas
y una vida consagrada
a tus preceptos en este mundo,
a fin de poder recrearme,
después de mi muerte,


