Soberano y eterno Dios,
admirable en tus santos,
especialmente en la gloriosa
Virgen y Mártir Santa Bárbara,
a quién preveniste con tu gracia,
por cuya fe a los doce años de edad
padeció cárceles, azotes y otros crueles martirios,
hasta ser degollada por su mismo padre,
en cuyo tránsito te pidió le hicieras esta gracia:
Que los que se valieran de su intercesión
fuesen libres de mal,
socorriéndolos en la hora de la muerte,
no permitiendo que muriesen
sin los Santos Sacramentos,
y se la otorgaste, asegurándole
que había sido oída su petición.
Santa Bárbara Bendita,
a ti recurro en el día de hoy,
pues sufro desconsoladamente
por el alejamiento de mi amado.