Nobilísima y benigna Señora,
Madre del Dios bueno,
acoge las súplicas de tu siervo indigno,
y con tus ojos de misericordia,
tus entrañas de compasión,
ejercítala conmigo,
y aparta tus ojos de mis muchos pecados;
renuévame todo por entero,
y haz que sea templo del santo,
vivificante y principal Espíritu,
Virtud del Altísimo, que habitó en ti,
y fecundó tu seno inmaculado.
