Contra rayos y centellas
eres abogada nuestra,
y en furiosos bombardeos
acudimos a tu diestra
por ser tanta tu bondad
te invocamos con fervor.
tormentas cargadas de truenos
y rayos, asolan la faz de la tierra,
orando y pidiendo vuestra intercesión, con fe,
es suficiente para acabar con ellas.
Seguir Leyendo...



