¡Oh, glorioso Santo!
Vos que fuisteis
tan sufrido en las adversidades,
tan sufrido en las adversidades,
y tan amante de padecer,
que, o perseguido, o calumniado,
o probado, todo lo soportasteis
con admirable tranquilidad de animo:
o probado, todo lo soportasteis
con admirable tranquilidad de animo:
alcanzadme a mi también
el espíritu de fortaleza
el espíritu de fortaleza
