¡Oh glorioso san Nicolás
mi especial protector!
mi especial protector!
Desde aquella morada de luz,
en que gozáis de la presencia divina,
volved piadoso vuestros ojos hacia mí,
y alcanzadme del Señor
aquellas gracias y auxilios
convenientes a mis presentes necesidades,
aquellas gracias y auxilios
convenientes a mis presentes necesidades,
tanto espirituales como corporales,




